Category: LOS SUEÑOS DE ALEXANDER


EL ULTIMO ALEGATO


 

 

EL ÚLTIMO ALEGATO 

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*Este debería ser el ultimo alegato, que me gustaría hacer sobre este tema, procurare como siempre fue mi objetivo primordial, no herir la susceptibilidad de mis mas adeptos y críticos lectores.

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*Mi estimada amiga, las diferencias que por otra parte venimos arrastrando en referencia al tema sobre el “ateismo si”, “ateismo no”, nunca nos debería haber llevado hasta estos extremos, en verdad te conozco poco, menos de lo que me gustaría, incluso yo no me conozco lo bastante, también menos de lo que me gustaría, pero de lo que si estoy seguro, es de lo que manifiesto en mis comentarios, y aseguro que no podrás encontrar, ni uno solo malintencionado, admito que si podrías encontrar muchos con doble sentido, siempre inclinados hacia el buen humor.

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*En tus dos últimos comentarios, en mi blog, que además los publicas también en el tuyo para mas difusión de tus objetivos, haces critica expresa de mi forma de escribir, adoptando criterios de jurado con cierta autoridad en la materia, además de no limitarte a calificar, y si a descalificar con algo de encono, que quizás admito no fuera tu intención, ni por otra parte necesario.

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*Todo ello, y en base a las siguientes alegaciones, DIGO:

*1º) Que, en cuanto a tus afirmaciones de que mi forma de escribir, es mejorable, bastante mejorable, me pregunto ¿cuándo dije yo que fuera inmejorable?, primero por la simple razón de que yo, ni soy escritor, ni aptitudes tengo para serlo, pero si me llama la atención que golpees en ese punto, aduciendo que tu intención es constructiva y en ningún caso, un desprendimiento de soberbia manifiesta, por el mero hecho de rivalizar en otro tema que en nada tiene que ver con mis escritos.

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*2º) Que apoyarte en el respaldo de otro comentario con mucho criterio para ti, y que también lo tiene para mí, no es decoroso, pues al amigo Juanjo, no hacia crítica alguna, y si, una observación, que fue aclarada por este que suscribe en su blog, y en el mío de la forma siguiente:

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*En su blog:  http://juanjo-rosado.spaces.live.com/  (LA CUARTA DIMENSION)

 Amigo Juanjo, solo tu serias capaz, de reparar en los pequeños detalles que entran en conflicto en una narrativa, donde los episodios se espacian en el tiempo, pero entiendo que aún asumiendo que para el lector "nativo" brote el descuadre de fechas que tu manifiestas, es fruto de estar predispuesto mentalmente, a de inmediato asociar que una cosa ocurrió antes que la otra, en mi blog tienes la nota aclaratoria, un abrazo…Amigo.

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*En mi blog: JBG1248 el blog de Alexis

En todo relato de ficción, el autor imagina situaciones a las que le intenta dar vida, fruto de su escenificación en los acontecimientos que concurren, por lo tanto, las fechas de los conflictos bélicos ocurridos en el país donde se desarrolla la obra, no son ajustables necesariamente a la historia real, pero perfectamente podría haberme extendido en representar el fracaso como triunfo, el intento de golpe de estado del año 1981, pero el mencionar un ambiente de guerra civil, la intención del autor es sumergir al lector en un entorno de “segundo orden” para apoyar, la anarquía reinante entre dos razas encontradas, es decir, que es mas que posible como ficción, una guerra civil, después de la caída de una dictadura, en todo caso un relato de ficción que surge entre borbotones espaciados en el tiempo, si algo espera el autor, es que sea juzgado en la esencia de todo su recorrido.

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*3º) Podría extenderme, en dar contestación a otras perlas que me has dejado como regalo, pero no lo haré, en todo caso, los comentarios hablan por si solos, pero si te diré algo que se me ocurre en condición de tus atribuciones de lectora de novela, agradecerte el haberme dado la calificación de escritor, “malo, eso si”, pero escritor al fin y al cabo, pues al establecer comparativas con tus lecturas, de alguna manera estas asumiendo, que aún y siendo mejorable, bastante mejorable, la circunscribes en ese genero, gracias por ello, y para terminar, y sin acidez, yo he leído a lo largo de mi vida, obras de autores que son un verdadero coñazo, y tienen sus adeptos, y reseñar como finalidad de empujar mi estado de animo, que también estoy informado, de un grupo desconocido llamado THE BEATLES, que en el año, 1962, !No! Superaron la prueba de grabación, de la compañía discográfica DECCA.

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*PD. Como es natural, y no podía ser de otra forma, es mi animo seguir con nuestra creciente amistad, como personas civilizadas que somos, con encontronazos, revolcones o lo que se tercie en cada momento, besos con todo mi cariño…Alexis        

 

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LOS SUEÑOS DE ALEXANDER (22)

 

 

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*A pesar de la gravedad, el inicio de un leve cambio de trayectoria en el devenir de la situación del enfermo, dejaba vislumbrar una esperanzadora mejoría, Alexander, comenzaba a ganar su particular cruzada con la muerte, veinte días, bastaron para el restablecimiento parcial del herido, durante su convalecencia, esa exclusiva fantasía, aderezada del ímpetu heredado de su padre, le mantenían en una quietud, temerosamente inquietante, era otro ser, aquel suceso había cambiado al  joven, por el hombre que ahora, ordenaba, y se erigía en el estratega de los próximos sucesos que habían de llegar, el que se creía su abuelo paterno, Don Federico Miranda, hombre bien relacionado y con cierto poder en los tribunales por su condición de político y abogado, intentó convencer a Carolina, para que le permitiera emprender medidas legales, que a buen seguro conseguiría, así tuviera que solicitar el apoyo de favor en las altas esferas, pero Alexander, le prohibió tajantemente, iniciar acción judicial alguna, contra los autores de los hechos acaecidos, el mismo se reservaba el exquisito placer, de hacerse justicia por su propia mano.

 

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*Carolina, su madre, al oírlo hablar así, con esa espeluznante mirada en sus ojos de vidrio quebrado, emitiendo intensas cargas de odio, por cada uno de sus fragmentos, una sacudida le estremeció el alma, repitiéndose; una, y otra vez, un intimo y espiritual compromiso, !!tu, serás mi padre!!, pero nuestro duelo ahora ya, !!es a muerte!!; será entre tu y yo, pero no dejare que mates a mi hijo.

 

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*Antes de restablecerse Alexander Miranda, definitivamente curado de su herida, la guerra civil había detonado en el país, con signos de terror y destrucción, estaba llegando a la sierra de Madrid, Lucho el comanche, con una enorme cicatriz que desfiguraba aún mas su nauseabundo rostro, provocaba arcadas, a todo aquel que osaba mirarlo, siguiendo las ordenes de su amo, Don Luís Ruiz, había provisto de armas a todos sus secuaces.

 

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*Los hispanos se habían armado también, a la espera de que Alexander completamente sanado de su herida, estuviese en condición de colocarse a la cabeza del numeroso grupo que formaban, esto aconteció rápido, y todos sin excepción, reconocidos sus conocimientos tácticos, asimilados en sus años en la Escuela del Ejecito, lo encumbraron como el jefe que los llevaría al éxito, que diera lugar a la tan anhelada venganza, demasiado tiempo reprimida, en sus corazones.

 

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*Aprovechando el desconcierto reinante en todo Madrid, como fruto del estallido de la guerra civil, Lucho el comanche, y su numerosa banda con Don Luís Ruiz a la cabeza, perpetraron un ataque por sorpresa en el barrio donde se concentraban los hispanos, consumando las peores tropelías, linchando a todo ser vivo que se pusiera en su camino, niños, ancianos, y mujeres indefensas, gracias a la reacción ágil y precisa de las milicias de Alexander, pronto fueron puestos en fuga, reculándolos hasta la casa maldecida de Don Luís, donde se podía observar, encima de uno de los muros del jardín, su hermana Doña Pilar Ruiz, cada vez mas perturbada, oteando los acontecimientos de la batalla.

 

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*La casa fue sitiada, los Ruiz, y sus adeptos, acosados en su madriguera acrecentaban su crueldad, amenazando con sacrificar a Lorena, recluida y olvidada, con el único sustento de agua, y pequeñas porciones de pan duro, que  como acto de bondad le solían conceder, entre tanto, Alexander, habían dispuesto grupos apostados, vigilando puertas, y cualesquier posible salida de la casa, el resto del total de la milicia hispana,  se congregó en la parte trasera frente a los muros del jardín, el coche de Carolina Ruiz, irrumpió en el lugar,  estacionando en las mismísimas  puertas, de la que en otros tiempos fue su casa, su tía al verla, con la voz ahorcada por el odio, le grito, ¿vienes en nuestro socorro?, no precisamos nada de quien reniega de su propio abolengo, ¡vete!, gritaba, con la comisura de la boca salivando espuma, y los ojos inyectados en sangre, mirando desesperada en todas direcciones, como inquiriendo que alguien disparara contra  ella…….

 

 

 

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LOS SUEÑOS DE ALEXANDER (21)

 

 

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*Lucho “el comanche”, escapó veloz, sangraba abundantemente por el profundo corte que en su horrible rostro portaba como trofeo, fruto de la pelea con su rival, dispersando un reguero de sangre a su paso, corría tratando de escabullirse entre las calles.

Del grupo de jóvenes hispanos que estaban conversando con Alexander, unos salieron en persecución del Comanche, y otros corrieron al auxilio del joven cuerpo yaciente en el suelo, malherido por el impacto del proyectil, que traicionera y malévolamente le había propinado el afamado asesino empleado por Don Luís Ruiz.

 

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*! Si no lo matas no vuelvas!, esas fueron las ordenes recibidas al salir el Comanche, de la casa maldecida, y el a pesar del estado deplorable, bañado en sangre y con el rostro deshecho, regresaba seguro de haberlo conseguido.

Alexander fue recogido exánime, y llevado a casa de su abuelo paterno Don Federico Miranda, el familiar mas próximo al lugar de los desgraciados hechos, la indignación en la comunidad hispana alcanzó sus confines, los hogares de los gregarios de Don Luís Ruiz, fueron asaltados, en una noche de terror y odio despiadado, sus inquilinos fueron apaleados sin distinción de sexos, ni edades.

Ante la determinación manifiesta de los hispanos en la reyerta, tuvieron que huir, buscando refugio en la casa maldecida de su amo.

 

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*El grupo de jóvenes que salieron en persecución del Comanche, llegaron hasta prácticamente los muros traseros del jardín, donde dos décadas atrás se cometió el asesinato de Alexander López, “padre”, perpetuamente vivo en el recuerdo de toda la población hispana, y donde nunca dejó de planear en sus corazones el ánimo de venganza.

Apostados detrás de los muros, Don Luís, y un grupote de hombres abrieron fuego, haciendo retroceder a los muchachos que perseguían a Lucho “el comanche”.

 

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*La guerra había comenzado, las autoridades paradójicamente adoptaron la posición inequívoca de no estar predispuestos en cumplir con sus obligaciones, las denuncias que se originaron en las primeras confrontaciones, vergonzosamente fueron ignoradas, dejando de esta forma el camino libre para las futuras tropelías de Don Luís Ruiz, y sus  mercenarios.

 

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*Don Luís y su hermana, Doña Pilar, quien había perdido el juicio, quizás contagiada, inmersa en la vorágine de su hermano, disfrutaban de un estado de placer, infundido por el respirar de aquella atmósfera que presagiaba futuros combates.

En las tinieblas de la noche, los dos hermanos se mostraban sobre los muros del jardín, profiriendo insultos a las imaginarias sombras de sus adversarios.

 

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*Pero su satisfacción se difumino como lo hace un azucarcillo en un vaso de te caliente, pronto llegaron noticias de que la herida de Alexander, no fue causa suficiente para acabar con su vida, ¡el muchacho estaba vivo! Carolina, su madre, venida a la cabecera de su hijo malherido, lo trasladó con ella a la sierra, no sin previamente tomar mil precauciones.

 

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*Alexander, contendía contra la muerte con el vigor de su juventud, pero la fiebre se mantenía alta, la persistente sudoración le había debilitado en demasía, su aspecto era extremadamente pavoroso, los ojos hundidos, la tez grisácea y los labios resecos, agrietados y brotando pequeñas motas de sangre, ofrecían una imagen desoladora, solo le quedaban fuerzas para susurrar el nombre de su amada Lorena, mientras una lagrima abriéndose paso entre el sudor, se deslizaba por su mejilla.

 

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*Carolina, trataba de aliviarlo con todo el amor que solo una madre es capaz de amamantar, la madre sufría paralizada por una crisis de ansiedad jamás experimentada, suplicaba una y otra vez por la vida de su hijo, fruto de su único y gran amor, ofreciendo al cielo la suya propia………

 

 

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LOS SUEÑOS DE ALEXANDER (20)

 

 

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*Regresaron los amargos días y los prolongados crepúsculos de la turbación constante, el grupo de los hispanos, contaba con adeptos a la causa incluso menores de edad, las madres comenzaban a temblar, y se despertaban en la noche, poniendo oído atento ante  los menores ruidos, como si apreciaran ya las bandas sanguinarias, reclutadas por Don Luís Ruiz para arrasar sus barrios, como así había promulgado por todos los lugares, que con toda certeza sabia, correrían la noticia.

 

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*Alexander, suspendida definitivamente su relación con la Escuela del Ejercito, descendía con frecuencia desde la sierra hasta el barrio de los hispanos, estas visitas diarias, el poder de persuasión y los dotes estrategas aprendidos en su paso por el Ejercito, terminaron por derribar el recelo que mantenían los hispanos hacia el, el tiempo y la relación dio paso a la consideración y el respeto por el joven, incluso casi imperceptiblemente, le fueron cediendo el liderazgo del inminente ataque, previsto con la finalidad de rescatar a Lorena y castigar a los culpables, los lazos consanguíneos de Alexander, con la población inmigrante, no tardaron en ser percibidos por algunos de ellos, Alexander, en ciertos aspectos tenia en el brillo de sus ojos esa supervivencia de la raza, estandarte de su padre, que aferraba con fuerza jayana el sentir de los suyos.

 

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*Las reuniones se sucedieron a diario, discutiendo entre ellos el plan a seguir para su ataque, Alexander, mas culto y comedido optaba por la estrategia que restringiera los espantosos horrores de una matanza, pero no descuidando, quedar a cubierto de las posibles tentativas, con las que su abuelo amenazaba con llevar a cabo, los reclutados por Don Luís Ruiz, no se les podía llamar partidarios, ni fervientes con  la causa, todos y cada uno de ellos fueron obligados mediante amenazas de despojarlos de sus casas, y privarlos del trabajo en las tierras del amo, unos pocos se instalaron en la casa maldecida, de los Sres. De Ruiz, el resto subsistía enclaustrados en sus casas, injuriando la actitud irreflexiva de aquel que había quebrado la fingida armonía, que reinaba entre las razas desde los años amargos de la matanza de Alexander López.

 

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*Lucho,”el comanche” un hispano, que fue reclutado, mediante una fuerte suma de dinero, para la protección de los intereses de Don Luís, muy poco se sabia de este sujeto, como escaso el tiempo que anidaba por el barrio, su procedencia no había trascendido, por lo que se ignoraba todo de el, se instalo en la casa maldecida, y con frecuencia paseaba por el barrio con aires de bravuconería, masticando tabaco que escupía por el hueco de un colmillo ausente, caminaba procurando que fuera notorio que iba armado, uno de estos días, Alexander se encontraba en conversación con unos amigos en una esquina de la plaza, Lucho el comanche, se le acercó y lo llamo aparte, Alexander se retiro con el, Lucho sacando de uno de sus bolsillos la ultima carta que Alexander le había escrito a Lorena, y que el mismo acababa de arrancar a la joven después de mil tormentos, le pregunto con signos de violencia dibujados en su espantoso rostro,¿tu has escrito esto? Alexander con hiriente frialdad, asintió con la cabeza.

 

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*El comanche levanto el brazo con intención de golpearlo, Alexander en un movimiento propio de un felino esquivo el golpe, y con un manojillo de llaves que portaba en su mano las que quedaron escondidas en el interior de su puño cerrado, le propino un zarpazo en pleno rostro, en el cual se abrió una tremenda brecha, posiblemente por el despuntar de una de las llaves que asomaba entre sus dedos, el comanche sangraba abundantemente tumbado en el suelo, Alexander hizo ademán de pisarle su aterrador rostro levantando el pie derecho, se escucho un tiro, y Alexander cayó al suelo……………………..

 

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LOS SUEÑOS DE ALEXANDER (19)

 

 

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*Doña Pilar, enfurecida por su frustrado plan, decidió ser ella misma quien escribiera la misiva para Alexander Miranda, pluma en mano imitando ineptamente la letra de Lorena, con la suya, indómita a toda distinción como su condición, escribió a Alexander, citándole en la noche, en el mismo lugar que su abuelo Don Luís, había ultimado a Alexander López, y que era por lo solitario y cerrado, el mas a propósito para la insidia, Alexander, al recibo del correo, quedo en un estado de caos que paralizó su corazón enamorado, ¿qué sobrevenía?¿quien le reclamaba? pues para el joven, no pasó por valido como manuscrito por la mujer que  amaba, el envío recibido.

 

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*Alexander, solicitó ausentarse de la Escuela del Ejército, y ante la negativa de su pretendido permiso, resolvió abandonar el recinto sin autorización, angustiado, vertiginoso como el volar del águila en caída libre en busca de su trofeo, arribó a casa de su madre en la sierra, portaba en la mano el escrito recibido, Carolina Ruiz, nada mas verlo, sintió todo el espanto vengativo de los antiguos días, retoñar en su alma, advertía la vida de su hijo, apostársela en esa aventura, pero ¡como explicarle la verdad! Se inclinó por relatarle lo sucedido cuando apenas el germinaba en su vientre, indicándole que en el lugar donde le citaban mediante la epístola recibida, era el mismo donde trágicamente, fue asesinado a manos de su abuelo, Alexander López, un inmigrante hispanoamericano, le invadieron ganas de gritarle ¡tu verdadero padre! ¡Al que ame y amaré para el resto de mis días!, pero las fuerzas hurtadas por el pánico que sobrevolaba sus recuerdos, le despojaron el valor necesario para hacerlo.

 

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*Alexander no acudió a la cita, y su abuelo en compañía de su hermana Doña Pilar, acrecentaron su saña, descargándola contra la indefensa y pura muchacha, que tenían confinada en esa maldecida casa, los ecos del tormento, no tardaron en llegar y revivir tiempos pasados en los epígonos camaradas de Lorena, los mismos que mantenían vivo el recuerdo, de quien fue aquel épico e indomable compatriota, que tan malévolamente fue asesinado, quedando pendiente cuentas, aún por saldar, nadie denunciaba a las autoridades, la indigna tropelía que se estaba cometiendo, todos sabían de la preponderante situación de favor que disfrutaba la familia de los Sres. De Ruiz, otrora contribuyente del régimen gobernante.  

 

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*En el colectivo latinoamericano, donde la solidaridad es su estandarte, arreciaron las voces, el rumor comenzaba a ser ensordecedor, en bares, panaderías, en todos y cada uno de los habituales lugares de reunión, ya no se hablaba de otra cosa, que no fuera del secuestro de Lorena, y de la relación análoga que mantenía con el trágico suceso que le segó la vida al cofrade, Alexander López, los ánimos de los mas punteros, fueron incendiando a los demás, de la misma forma que el fuego se propaga en las hojas secas de los densos montes en el calor del verano, ya nadie lograría detener aquella inquietud generalizada.

 

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*La atmósfera se tornó densa, y un cerco trágico se perfilaba en el horizonte, proveyéndole el color de una alborada de sangre, en los lugares de reunión se respiraba una calma velada y pesada, en el contorno de los ojos de aquellos hombres, se dibujaba un crepúsculo negro, siniestras miradas que irradiaban un escalofrió impregnado de tragedia.

 

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*Alexander, definitivamente y muy a pesar de su abuelo paterno Don Federico Miranda, incluso necesitó de su influencia para no salir dañado en su honor, dejo la Escuela Militar, durante estos días, de solucionar su cese en el ejercito, bajaba de la sierra, y pasaba todo el día en Madrid, hasta bien entrada la noche que regresaba a casa con su madre, Alexander hacia también preparativos beligerantes, no siendo ajeno de la expedición que se preparaba para el asalto y liberación de Lorena, de las garras de su abuelo y la perversa solterona, intentó sumarse al grupo de los hispanos, estos recelaron del muchacho…………….  

 

 

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LOS SUEÑOS DE ALEXANDER (18)

 

 

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*Don Luís Ruiz, y la eternamente solterona su hermana Pilar, iniciaron su ataque sórdido, sin levantar demasiado ruido, almacenando su saña para el momento de la encerrona, y así, febriles al acecho, hicieron creer a Carolina, la simulada y espantosa situación de enfermedad por la que estaba atravesando su padre, Carolina, conservaba invariable la promesa de no visitar la casa de su padre en los restos de sus días, su tía Pilar se puso en contacto con ella y apelando a su indulgencia le solicitó tuviera condescendencia con su padre moribundo, y como mal menor le  enviara  a Lorena con la finalidad de ayudar, ya que la situación tan precaria en la que vivían por falta de servicio en la casa, así lo requería.

 

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*Carolina tuvo serias tentativas de negarse, pero su corazón  que rebosaba misericordia y bondad, le traicionó y concluyo por acceder a “prestar” los servicios de Lorena por unos días, entretanto solucionaran la contratación de nueva servidumbre que se incorporara a la casa, Lorena puesta en antecedentes no contrapuso ningún reparo a pesar de incomodarle tener que ir a la casa, de la que conocimiento tenia era la desdicha familiar de cosechas frustradas, la correspondencia que mantenía diariamente con Alexander, ¿acaso se vería frustrada por las nuevas circunstancias?, y esto para ella pasaba por ser su mas inquietante desasosiego.

 

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*Carolina no ignoraba la comunicación que mantenían los jóvenes enamorados, y temía extraordinariamente el peligro de que esa practica la ejercieran en tanto que Lorena, permaneciese colaborando en la fingida enfermedad de Don Luís Ruiz, no en vano,  su recuerdo quedó cincelado por  las vicisitudes que ella misma tuvo que soportar por esta misma causa, Carolina, quiso abortar todas las posibles rutas que apuntaran al peligro de los jóvenes amantes, y ante tal tesitura se vio precisada de sincerarse con Lorena, dirigiéndose a ella con el cariño que le profesaba, le hizo entender la inconveniencia, de que por el momento, en esa casa tomaran conocimiento firme de la reciprocidad que simpatizaba con Alexander.

 

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*Lorena, todo candor arribó a la casa del abuelo de su amado, siendo instalada en una zona de la casa que no correspondía al habita usual del servicio, la niña, pues eso es lo que era, una niña, con el fascinante y escultural cuerpo de mujer, capaz de despertar las mas ocultas de las pasiones de todo hombre, fue agasajada por Doña Pilar desde el momento de su llegada, Lorena desacostumbrada a semejante trato por personas desconocidas, reflejaba en sus hermosos ojos un brillo de extremada gratitud, combinada con la confusión propia, de quien  siente la mengua de tener que servir a los demás.

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*Doña Pilar, como un reptil, con el máximo sigilo espiaba los movimientos de Lorena, inspeccionó todas sus pertenencias sin encontrar nada que diera fe de la relación con Alexander, Lorena cuidaba de Don Luís, que en la oscuridad y el hedor nauseabundo de su tenebroso dormitorio, lograba con éxito proseguir con la farsa de su quimérica enfermedad, Doña Pilar ante el infructuoso asedio, emprendió la ofensiva, con interrogatorios ocasionales y colmados de perspicacia, con la única intención de no despertar las sospechas de la bella muchacha, pero ni aún así, lograba avanzar en sus objetivos.

 

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*El paso de los días, sin frutos en sus sagaces planes, encolerizaron a Doña Pilar, que presa de ira, se encerró en una de las salas con Lorena y valiéndose de su candidez, el miedo aterrador y la ternura del corazón de la joven, consiguió la confesión de sus devociones por Alexander, Doña Pilar, proporcionándole papel y pluma, le dictó una misiva para su joven amado, ordenándole escribir la suplica de que viniera para rescatarla de la casa de su abuelo Don Luís Ruiz, la joven declinó hacerlo, Doña Pilar, embistiéndola con la furia impropia de una dama, la golpeo, y asiéndola  de los cabellos la remolcó por el suelo, abandonándola medio desnuda y sin luz, confinada en la habitación………………….

 

 

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LOS SUEÑOS DE ALEXANDER (17)

 

 

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*En el corazón de Alexander, ese amor tocado, desafiador, como un atrevido galardón, hacia cielos de triunfo; era un reto con sus “familias” , nadie vería con buenos ojos, (salvo su madre Carolina), que el joven y apuesto militar, pretendido ya por las infantas de las mejores familias de su entorno familiar, se relacionara con una joven sin ralea, originaria de una raza que tanto dolor familiar, generó en tiempos pasados, y con quienes profesaban un odio reciproco, mantenido en una situación de tensa espera, presta a la batalla con el manifiesto del mas ínfimo de los impulsos.

 

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*Seguramente esta era la razón, que centuplicaba aquel ardor, como si de un vino se tratara, de aquellos capciosos que se beben al pie de las tinajas, y que parecen extraídos de la madre, en plena fermentación antes de ser filtrados, para Alexander desde su irracional juventud, vivia una situación deliciosamente excitante, disputar a la oposición familiar, una flor nacida en los dominios de sus mas enconados enemigos y protegida por el patrocinio de su madre, pero no era solo eso, Alexander suspiraba por ella.

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*El verdadero amor, parece nacido no en nuestros corazones, sino unido a ellos, así se explica lo fulminante de su declaración, y así se manifestaba ese amor embriagante que había nacido entre ellos en esa noche de muerte, donde las flores asumían la palidez extravagante del cadáver que decoraban, y donde los acompañantes, con el paso de las horas, parecían haberse bebido ya todo el olvido, que como un pasador penetraba en el alma indiferente de las cosas.

 

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*En ese escenario, podría decirse que el pasado fatigado de la vida, se hubiera instalado en todo el velatorio, las caras de los asistentes reflejaban como si por alguna razón desconocida, la conciencia del presente hubiera emprendido el camino hacia un lejano destino sin arpegios.

 

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*Para Alexander y Lorena, el destino misterioso que unía sus almas, ante un altar invisible, sin otros fetiches que sus corazones, percibían el siseo de los cánticos de sus solemnidades en nupcias anteriores, a través del tiempo segregando odios, pero nada podría oponerse aquel destino patibulario, el mismo que los aproximaba el uno al otro, ofreciéndoles el licor incombustible, que les obligaba a beber, convencidos de la ineficacia de toda recusa y lo irracional de toda sedición.

 

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*Los adolescentes, no dejaban de mirarse, deseosos de hacer preguntas, de saber uno del otro, el velatorio había quedado relegado al resto de los asistentes, parecían preguntarse, ¿dónde estuvieron nuestras almas, que nada mas verse fueron la una hacia a la otra, como empujadas por el mismo soplo sin poder sortearlo ni dominarlo?, todos los climas desaparecieron, ninguno se opuso a las apariencias, dando lugar a la única situación real; el amor, como convocadas a gritos, inaudibles hasta  aquel tiempo, sus almas se escucharon aquella noche tétrica de olor humeante a cirios, y quedaron unidos en un vuelo hacia la misma cúspide.

 

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*Pasados los funerales, Alexander regreso al Ejercito, la separación con Lorena, fue quizás el primero de los sentimientos de dolor mas agudo que hasta entonces había descubierto a lo largo de su corta vida, se separaron amándose, y no pudiendo verse se escribieron, la correspondencia era diaria, la relación ya había llegado a ser de dominio de “las familias” y tanto los Sres. De Ruiz, como los de Miranda, se oponían en la medida en la que podían a la relación.

 

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* Don Federico Miranda, medio trastornado por la aún reciente muerte de su hijo José Carlos, ejercía una oposición, que siendo consecuentes se podría decir “aceptable”, sus visitas a la sierra se hicieron constantes, y el cariño por Carolina rozaba la veneración, derramando todo el cariño que acumulaba en sus alforjas sentimentales, eso, si, su única y verdadera obsesión era que Alexander siguiera con su carrera militar, para lo que no regateaba esfuerzos en su apoyo político, y económico.

 

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*Don Luís Ruiz, caminaba por los destierros de su mente trastornada, desde el asesinato de Alexander, seguía recluido en su majestuosa casa, con la compañía de la solterona de su hermana Pilar, la que le tiempo la había vuelto huraña y perturbada como su hermano, el servicio no les duraba, la vida en la casa era insostenible, por esta razón que cambiaban con demasiada frecuencia del servicio, ya nadie quedaba de los fieles que laboraban en la época en que Carolina vivía en la casa.

 

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*Las mentes perturbadas, de Don Luís y su hermana, se invadieron de odio contra la figura de Lorena, no podían permitir, así les fuera la vida en ello, que una mucha de raza enemiga, albergara la posibilidad de emparentar con su nieto y sobrino respectivamente, aquella posibilidad fue caldo de cultivo, para sus mentes trastornadas,  en su empeño dedicaron  día y noche elaborando un plan, que acabara con lo que para ellos era un ultraje, bien definidas las directrices, no tardarían en poner en practica su maquinado plan……………………..

 

 

 

¿O no? ¿Pues eso?

 

 


 

 

 

 

LOS SUEÑOS DE ALEXANDER (16)

 

 

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*Los ojos de Alexander, siempre se habían posado en hembras, todas muy bellas, sentía inclinación por esa belleza de rasgos inquietantes y sutiles, pero, Lorena, las superaba a todas, por el influjo misterioso de su belleza, tan extraordinario como esas flores parásitas, germinadas sin raíces en el confuso espíritu de las aguas estancadas.

                                                                           

 

*las horas pasaban con rapidez para ellos, observándose, cerca del cadáver, de D. José Carlos Miranda, como dos nenúfares, inclinados sobre la urna fúnebre, sintiendo de la inmediación de la muerte, sensaciones que hacían de la vida, algo frágil y transitorio, como excitados por el empuje de un viento del mas allá, los dos jóvenes se incorporaron y se dirigieron a la galería del salón, donde, la penumbra dejaba percibir el movimiento de las hojas impulsadas por una ligera brisa cálida.

 

                                                                          

 

*Cándidos y sin enredos, ajenos a las inmoralidades de las lógicas amorosas, solo conversaron de sus vidas espinosas, y en el temblor de su léxico se percibía la turbación que los embriagaba, había algo inconfesado y deseosos de hacerlo, que palpitaba sin pronunciarse como una modulación de golpes en sus pechos, prontos a abrirse, en una floración de ilusiones y ensueños, en la sazón de sus corazones, vírgenes aún de toda conmoción de pasión.

 

                                                                           

 

*Un aura de confesión y confidencias los asediaba, y de este modo supo Alexander de aquella adolescente, que se creía sin madre, y cobijada por la excelsitud del corazón de Carolina, la confesión de estos padecimientos, hechos bajo la fidelidad de las estrellas, temblando bajo la emoción de las palabras dichas, y la ausencia de aquellas  por decir, se abrazaron y uniendo sus labios fundiendo sus cuerpos temblorosos se perdieron  en un largo y apasionado beso.

 

                                                                            

 

*Fue por escasos momentos, por los que Carolina no sorprendió a los adolescentes besándose, al verla aparecer en la galería, los jóvenes se separaron en profundo silencio, Alexander, asiendo la mano de Lorena, la estrecho con una fuerza delicada, como si en un gesto de compromiso, le prometiese en el mutismo, protegerla contra todo, y ante todos.

 

                                                                            

 

*Para Carolina no pasó inadvertido el rubor de la pareja de jóvenes, que junto a ellos regresaron al salón, ¿pero que podía importarle? Si sabia del alma noble de su hijo, y por ella sentía un cariño muy especial, Alexander era un soñador como su padre, en su alma como en toda alma heroica, el motivo del ensueño, era motivo de acción y no de sosiego, Carolina vislumbraba un adobo homérico en el sentimiento de los muchachos, que abría el temor en el recuerdo de su corazón………………….

 

 

 

 

¿O no? ¿Pues eso?


 

 

 

LOS SUEÑOS DE ALEXANDER (15)

 

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*En el centro de la habitación, sobre una mesa, vestida de paños rojos con orlas de oro, yacía el cadáver de José Carlos Miranda, en cada uno de los lados de la mesa, un solemne candelabro de metal dorado, con velas encendidas, magnánimas coronas, ramos, y flores esparcidas lo rodeaban, próximo al difunto un cacharro de plata, mediado de agua bendecida, donde los asistentes que llegaban, impregnaban  sus dedos para santiguarse.

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*La impavidez del cadáver era majestuosa, parecía estar durmiendo, en sus manos, entrelazados sus dedos sobre su pecho, sujetaba un crucifijo nacarado, por las ventanas entreabiertas, entraba un soplo de paz, llegada de las altas nirvanas sosegadas, el olor de las flores que rodeaban el féretro, se mezclaba con el aroma de los rosales, los eucaliptos, y otras variedades del jardín de la casa, que el viento se encargaba de acarrear en finas ondas cariñosas, esa ligera brisa, sesgaba la luz de las velas, como si buscasen los labios del fallecido, para entregarle un difuso beso de luz.

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*Carolina y su hijo, sentados cerca del ataúd, y el resto de asistentes reposados en un casi circulo doble de sillas, tan solo interrumpido por el hueco de la mesa que sujetaba el cadáver, el silencio era absoluto, habiendo concluido el rezo de respectivos rosarios, que las mujeres habían agotado, los asistentes al duelo se miraban componiendo caras de dolor, que en su gran mayoría dramatizaban con exagerado rigor.

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*Lorena se acerco a Doña Carolina, como ella le llamaba, brindando sus servicios por si se les ofrecía alguna necesidad, Carolina, abrazando a la muchacha, después de besarla delicadamente la invito a sentarse a su lado, Alexander, al observar la figura de Lorena, quedo como hipnotizado, y solo le provocaba mirarla, la excitación de la belleza que se desprendía de ella, era tan fascinante, que todos parecían comérsela con la mirada, nadie la conocía, y pronto fue para todos una incógnita, deseosos de resolver,  ¿quien podría ser aquella criatura tan hermosa?, que se mostraba ante todos en aquella situación de tragedia, el destino pareció decidir en su capricho, aliviar el dolor con la presencia de aquella diosa.

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*Alexander, entrecerró los ojos, como ambicionando encarcelar en ellos la magnificencia de aquella fantasía, Carolina, acariciando mimosamente la cabeza de Lorena, notando el impacto que en Alexander había causado, dirigiéndose a su hijo le pregunto, ¿qué te parece Lorena? la joven, sonrojada inclino la cabeza con la exquisita languidez con que lo hace un nenúfar, Alexander, ensimismado quiso balbucir algo, su tono de voz desnudaba un temblor de cadencia, que vibraba en sus labios………..

 

 

¿O no? ¿Pues eso?   

 


 

 

 

LOS SUEÑOS DE ALEXANDER (14)

 

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*Alexander júnior, cumplidos los diecinueve años, era suficiente verlo para amarlo, altanero con su uniforme de cadete, y después el de oficial lo hacían irresistible a los ojos de la féminas, que le seguían con descaro impropio de la época, solo dos personas no acataban bien el influjo que despertaba el joven castrense, su abuelo materno y la solterona de su hermana, apartados de la vida familiar.

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*Alexander nunca había pisado la casa de su abuelo materno, y por alguna razón extraña sentía un odio reflejo por el, para su madre no había pasado desapercibido tal sentimiento de adversidad, y lejos de intentar soslayarla, la estimulaba aprovechando cualquier oportunidad, le hubiera gustado gritarle; ¡el fue el asesino de tu padre!, pero al no poder hacerlo se contentaba con repoblar el odio para represalias ulteriores.

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*Carolina, en su retiro en la sierra, había recogido y puesto a su servicio a una niña huérfana de origen inmigrante, recién expulsada de un centro de menores donde había sido tutelada hasta el cumplimiento de su mayoría de edad, sentía un cariño muy especial por la muchacha, seguramente como tributo a los aborígenes de su difunto amado, Lorena que así se hacia llamar, era una niña celestialmente apenada como consciente de su bastardía, en su internamiento la soledad se instalo en lo mas profundo de su ser, había tenido que ver como otras de sus compañeras, eran visitadas por parientes, y en ocasiones recibían cartas de aliento desde sus países de origen, ¿no tienes padres? Le preguntaban, ella les respondía que si, pero muy lejos, reprimiendo con todas sus fuerzas la irrupción de las lagrimas que se agolpaban en sus ojos deseosas de brotar.

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*José Carlos Miranda, aprovechando días vacacionales de Alexander en el ejército, quiso adiestrarlo en deberes familiares de su Interés, así como del Interés de su madre, ya que se trataba de las posesiones de ambos, sobre todo de la mitad de la fortuna de su abuelo, que pertenecía a Carolina, y la otra mitad a su tía la solterona, la que pretendía aprovechar el rechazo a que estaban sometidos, para cambiar el testamento y dejar a Carolina fuera del mismo.

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*De pie en el despacho, padre e hijo veían los viejos atados que contenían las escrituras de compra, y posesión de los bienes de su abuelo Don Luís Ruiz, era bueno pensaba su padre, que Alexander supiera la legitimidad con la claridad suficiente, los derechos de su madre y a la postre suyos, aquella urgencia con que José Carlos Miranda estaba tratando el asunto, resultó como si de una premonición se tratara, esperando de instruir al que siempre pensó era su hijo, para dar cumplimiento a la misma, José Carlos Miranda se puso violentamente pálido, virando los ojos perdidos, dejo caer los atados que mantenía en sus manos, y el mismo habría caído de nos ser por la rápida reacción de Alexander que lo sujetó abrazándolo contra su pecho, ¡Papa! ¡Papa! ¿Qué te ocurre? José Carlos no respondía, observando como desfallecía hasta verlo morir, Alexander llamó a su madre que corriendo apareció junto a Lorena, era la primera vez que Alexander veía a la muchacha……………….

 

 

¿O no? ¿Pues eso?