LOS SUEÑOS DE ALEXANDER (21)

 

 

Para las visitas que reparen en leer estas entradas sobre los sueños de Alexander, es recomendable comenzar por el orden en que numéricamente están establecidas

 

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*Lucho “el comanche”, escapó veloz, sangraba abundantemente por el profundo corte que en su horrible rostro portaba como trofeo, fruto de la pelea con su rival, dispersando un reguero de sangre a su paso, corría tratando de escabullirse entre las calles.

Del grupo de jóvenes hispanos que estaban conversando con Alexander, unos salieron en persecución del Comanche, y otros corrieron al auxilio del joven cuerpo yaciente en el suelo, malherido por el impacto del proyectil, que traicionera y malévolamente le había propinado el afamado asesino empleado por Don Luís Ruiz.

 

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*! Si no lo matas no vuelvas!, esas fueron las ordenes recibidas al salir el Comanche, de la casa maldecida, y el a pesar del estado deplorable, bañado en sangre y con el rostro deshecho, regresaba seguro de haberlo conseguido.

Alexander fue recogido exánime, y llevado a casa de su abuelo paterno Don Federico Miranda, el familiar mas próximo al lugar de los desgraciados hechos, la indignación en la comunidad hispana alcanzó sus confines, los hogares de los gregarios de Don Luís Ruiz, fueron asaltados, en una noche de terror y odio despiadado, sus inquilinos fueron apaleados sin distinción de sexos, ni edades.

Ante la determinación manifiesta de los hispanos en la reyerta, tuvieron que huir, buscando refugio en la casa maldecida de su amo.

 

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*El grupo de jóvenes que salieron en persecución del Comanche, llegaron hasta prácticamente los muros traseros del jardín, donde dos décadas atrás se cometió el asesinato de Alexander López, “padre”, perpetuamente vivo en el recuerdo de toda la población hispana, y donde nunca dejó de planear en sus corazones el ánimo de venganza.

Apostados detrás de los muros, Don Luís, y un grupote de hombres abrieron fuego, haciendo retroceder a los muchachos que perseguían a Lucho “el comanche”.

 

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*La guerra había comenzado, las autoridades paradójicamente adoptaron la posición inequívoca de no estar predispuestos en cumplir con sus obligaciones, las denuncias que se originaron en las primeras confrontaciones, vergonzosamente fueron ignoradas, dejando de esta forma el camino libre para las futuras tropelías de Don Luís Ruiz, y sus  mercenarios.

 

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*Don Luís y su hermana, Doña Pilar, quien había perdido el juicio, quizás contagiada, inmersa en la vorágine de su hermano, disfrutaban de un estado de placer, infundido por el respirar de aquella atmósfera que presagiaba futuros combates.

En las tinieblas de la noche, los dos hermanos se mostraban sobre los muros del jardín, profiriendo insultos a las imaginarias sombras de sus adversarios.

 

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*Pero su satisfacción se difumino como lo hace un azucarcillo en un vaso de te caliente, pronto llegaron noticias de que la herida de Alexander, no fue causa suficiente para acabar con su vida, ¡el muchacho estaba vivo! Carolina, su madre, venida a la cabecera de su hijo malherido, lo trasladó con ella a la sierra, no sin previamente tomar mil precauciones.

 

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*Alexander, contendía contra la muerte con el vigor de su juventud, pero la fiebre se mantenía alta, la persistente sudoración le había debilitado en demasía, su aspecto era extremadamente pavoroso, los ojos hundidos, la tez grisácea y los labios resecos, agrietados y brotando pequeñas motas de sangre, ofrecían una imagen desoladora, solo le quedaban fuerzas para susurrar el nombre de su amada Lorena, mientras una lagrima abriéndose paso entre el sudor, se deslizaba por su mejilla.

 

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*Carolina, trataba de aliviarlo con todo el amor que solo una madre es capaz de amamantar, la madre sufría paralizada por una crisis de ansiedad jamás experimentada, suplicaba una y otra vez por la vida de su hijo, fruto de su único y gran amor, ofreciendo al cielo la suya propia………

 

 

¿O no? ¿Pues eso?