LOS SUEÑOS DE ALEXANDER (17)

 

 

Para las visitas que reparen en leer estas entradas sobre los sueños de Alexander, es recomendable comenzar por el orden en que numéricamente están establecidas

 

 

 

*En el corazón de Alexander, ese amor tocado, desafiador, como un atrevido galardón, hacia cielos de triunfo; era un reto con sus “familias” , nadie vería con buenos ojos, (salvo su madre Carolina), que el joven y apuesto militar, pretendido ya por las infantas de las mejores familias de su entorno familiar, se relacionara con una joven sin ralea, originaria de una raza que tanto dolor familiar, generó en tiempos pasados, y con quienes profesaban un odio reciproco, mantenido en una situación de tensa espera, presta a la batalla con el manifiesto del mas ínfimo de los impulsos.

 

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*Seguramente esta era la razón, que centuplicaba aquel ardor, como si de un vino se tratara, de aquellos capciosos que se beben al pie de las tinajas, y que parecen extraídos de la madre, en plena fermentación antes de ser filtrados, para Alexander desde su irracional juventud, vivia una situación deliciosamente excitante, disputar a la oposición familiar, una flor nacida en los dominios de sus mas enconados enemigos y protegida por el patrocinio de su madre, pero no era solo eso, Alexander suspiraba por ella.

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*El verdadero amor, parece nacido no en nuestros corazones, sino unido a ellos, así se explica lo fulminante de su declaración, y así se manifestaba ese amor embriagante que había nacido entre ellos en esa noche de muerte, donde las flores asumían la palidez extravagante del cadáver que decoraban, y donde los acompañantes, con el paso de las horas, parecían haberse bebido ya todo el olvido, que como un pasador penetraba en el alma indiferente de las cosas.

 

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*En ese escenario, podría decirse que el pasado fatigado de la vida, se hubiera instalado en todo el velatorio, las caras de los asistentes reflejaban como si por alguna razón desconocida, la conciencia del presente hubiera emprendido el camino hacia un lejano destino sin arpegios.

 

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*Para Alexander y Lorena, el destino misterioso que unía sus almas, ante un altar invisible, sin otros fetiches que sus corazones, percibían el siseo de los cánticos de sus solemnidades en nupcias anteriores, a través del tiempo segregando odios, pero nada podría oponerse aquel destino patibulario, el mismo que los aproximaba el uno al otro, ofreciéndoles el licor incombustible, que les obligaba a beber, convencidos de la ineficacia de toda recusa y lo irracional de toda sedición.

 

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*Los adolescentes, no dejaban de mirarse, deseosos de hacer preguntas, de saber uno del otro, el velatorio había quedado relegado al resto de los asistentes, parecían preguntarse, ¿dónde estuvieron nuestras almas, que nada mas verse fueron la una hacia a la otra, como empujadas por el mismo soplo sin poder sortearlo ni dominarlo?, todos los climas desaparecieron, ninguno se opuso a las apariencias, dando lugar a la única situación real; el amor, como convocadas a gritos, inaudibles hasta  aquel tiempo, sus almas se escucharon aquella noche tétrica de olor humeante a cirios, y quedaron unidos en un vuelo hacia la misma cúspide.

 

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*Pasados los funerales, Alexander regreso al Ejercito, la separación con Lorena, fue quizás el primero de los sentimientos de dolor mas agudo que hasta entonces había descubierto a lo largo de su corta vida, se separaron amándose, y no pudiendo verse se escribieron, la correspondencia era diaria, la relación ya había llegado a ser de dominio de “las familias” y tanto los Sres. De Ruiz, como los de Miranda, se oponían en la medida en la que podían a la relación.

 

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* Don Federico Miranda, medio trastornado por la aún reciente muerte de su hijo José Carlos, ejercía una oposición, que siendo consecuentes se podría decir “aceptable”, sus visitas a la sierra se hicieron constantes, y el cariño por Carolina rozaba la veneración, derramando todo el cariño que acumulaba en sus alforjas sentimentales, eso, si, su única y verdadera obsesión era que Alexander siguiera con su carrera militar, para lo que no regateaba esfuerzos en su apoyo político, y económico.

 

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*Don Luís Ruiz, caminaba por los destierros de su mente trastornada, desde el asesinato de Alexander, seguía recluido en su majestuosa casa, con la compañía de la solterona de su hermana Pilar, la que le tiempo la había vuelto huraña y perturbada como su hermano, el servicio no les duraba, la vida en la casa era insostenible, por esta razón que cambiaban con demasiada frecuencia del servicio, ya nadie quedaba de los fieles que laboraban en la época en que Carolina vivía en la casa.

 

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*Las mentes perturbadas, de Don Luís y su hermana, se invadieron de odio contra la figura de Lorena, no podían permitir, así les fuera la vida en ello, que una mucha de raza enemiga, albergara la posibilidad de emparentar con su nieto y sobrino respectivamente, aquella posibilidad fue caldo de cultivo, para sus mentes trastornadas,  en su empeño dedicaron  día y noche elaborando un plan, que acabara con lo que para ellos era un ultraje, bien definidas las directrices, no tardarían en poner en practica su maquinado plan……………………..

 

 

 

¿O no? ¿Pues eso?