LOS SUEÑOS DE ALEXANDER (19)

 

 

Para las visitas que reparen en leer estas entradas sobre los sueños de Alexander, es recomendable comenzar por el orden en que numéricamente están establecidas

 

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*Doña Pilar, enfurecida por su frustrado plan, decidió ser ella misma quien escribiera la misiva para Alexander Miranda, pluma en mano imitando ineptamente la letra de Lorena, con la suya, indómita a toda distinción como su condición, escribió a Alexander, citándole en la noche, en el mismo lugar que su abuelo Don Luís, había ultimado a Alexander López, y que era por lo solitario y cerrado, el mas a propósito para la insidia, Alexander, al recibo del correo, quedo en un estado de caos que paralizó su corazón enamorado, ¿qué sobrevenía?¿quien le reclamaba? pues para el joven, no pasó por valido como manuscrito por la mujer que  amaba, el envío recibido.

 

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*Alexander, solicitó ausentarse de la Escuela del Ejército, y ante la negativa de su pretendido permiso, resolvió abandonar el recinto sin autorización, angustiado, vertiginoso como el volar del águila en caída libre en busca de su trofeo, arribó a casa de su madre en la sierra, portaba en la mano el escrito recibido, Carolina Ruiz, nada mas verlo, sintió todo el espanto vengativo de los antiguos días, retoñar en su alma, advertía la vida de su hijo, apostársela en esa aventura, pero ¡como explicarle la verdad! Se inclinó por relatarle lo sucedido cuando apenas el germinaba en su vientre, indicándole que en el lugar donde le citaban mediante la epístola recibida, era el mismo donde trágicamente, fue asesinado a manos de su abuelo, Alexander López, un inmigrante hispanoamericano, le invadieron ganas de gritarle ¡tu verdadero padre! ¡Al que ame y amaré para el resto de mis días!, pero las fuerzas hurtadas por el pánico que sobrevolaba sus recuerdos, le despojaron el valor necesario para hacerlo.

 

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*Alexander no acudió a la cita, y su abuelo en compañía de su hermana Doña Pilar, acrecentaron su saña, descargándola contra la indefensa y pura muchacha, que tenían confinada en esa maldecida casa, los ecos del tormento, no tardaron en llegar y revivir tiempos pasados en los epígonos camaradas de Lorena, los mismos que mantenían vivo el recuerdo, de quien fue aquel épico e indomable compatriota, que tan malévolamente fue asesinado, quedando pendiente cuentas, aún por saldar, nadie denunciaba a las autoridades, la indigna tropelía que se estaba cometiendo, todos sabían de la preponderante situación de favor que disfrutaba la familia de los Sres. De Ruiz, otrora contribuyente del régimen gobernante.  

 

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*En el colectivo latinoamericano, donde la solidaridad es su estandarte, arreciaron las voces, el rumor comenzaba a ser ensordecedor, en bares, panaderías, en todos y cada uno de los habituales lugares de reunión, ya no se hablaba de otra cosa, que no fuera del secuestro de Lorena, y de la relación análoga que mantenía con el trágico suceso que le segó la vida al cofrade, Alexander López, los ánimos de los mas punteros, fueron incendiando a los demás, de la misma forma que el fuego se propaga en las hojas secas de los densos montes en el calor del verano, ya nadie lograría detener aquella inquietud generalizada.

 

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*La atmósfera se tornó densa, y un cerco trágico se perfilaba en el horizonte, proveyéndole el color de una alborada de sangre, en los lugares de reunión se respiraba una calma velada y pesada, en el contorno de los ojos de aquellos hombres, se dibujaba un crepúsculo negro, siniestras miradas que irradiaban un escalofrió impregnado de tragedia.

 

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*Alexander, definitivamente y muy a pesar de su abuelo paterno Don Federico Miranda, incluso necesitó de su influencia para no salir dañado en su honor, dejo la Escuela Militar, durante estos días, de solucionar su cese en el ejercito, bajaba de la sierra, y pasaba todo el día en Madrid, hasta bien entrada la noche que regresaba a casa con su madre, Alexander hacia también preparativos beligerantes, no siendo ajeno de la expedición que se preparaba para el asalto y liberación de Lorena, de las garras de su abuelo y la perversa solterona, intentó sumarse al grupo de los hispanos, estos recelaron del muchacho…………….  

 

 

¿O no? ¿Pues eso?