FELIZ DIA DE LOS ENAMORADOS

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Posiblemente San Valentín, no tenga nada que ver con el verdadero espíritu del amor y, por lo tanto de los enamorados, tratare de explicarme, si nos remontamos a los orígenes de la celebración, tendríamos que retorcer en el tiempo hasta los alrededores del año (494) que fue cuando el Papa Gelasio prohibió el festival Lupercaliano que se celebraba el 15 de febrero de cada año.

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Si hacemos historia en pro de exponer aquí lo que consta en los libros sobre este tema, digamos que en la antigüedad nadie ignora que la mortalidad infantil era muy elevada, por lo tanto tener un buen número de hijos además de ser un bien social se consideraba un regalo de dios.

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Para aquellas personas que por una u otra razón no tenían hijos, se consideraban así mismo como maldecidas y se sometían a ceremonias religiosas con la finalidad de conseguir su ansiada fertilidad, estas ceremonias se celebraban en el lugar de leyenda Lupercal del latino lupus que significa “lobo” en honor a la loba que amanto a Rómulo y Remo, siendo el primero quien fundó Roma.

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Todos los 15 de febrero en ese lugar se celebraba la llamada Lupercalia, que constaba de sacrificar animales haciendo jirones de su piel ensangrentada, con los que los sacerdotes caminaban entre la multitud golpeándola, había la creencia de que aquellas personas que eran golpeadas se curaban de su esterilidad.

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Como es natural las gentes que ambicionaban tener descendencia asistían en masa a estas celebraciones regresando a sus casas inmediatamente a practicar sexo aquellas personas que en suerte habían sido golpeadas, en consecuencia estas ceremonias Lupercalianas estaban emparentadas con el amor y el sexo.

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Se dio el caso de que la prohibición por el Papa Gelasio de esta celebración pagana  no fue del todo aceptada y, la practica continuo bajo otro nombre, es decir, la celebración del festejo Lupercaliano del 15 de febrero retrocedió al 14 de febrero con el nombre del día de San Valentín, siendo este santo el elegido por la popularidad de que disfrutaba por aquellos entonces, en nada relacionada con el amor, creando la quimera de que este santo era el verdadero guardián de los enamorados, una forma de encubrir el culto antiguo de la fertilidad.

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¿O no? ¡Pues eso!

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