Los nombres que aquí se citan, así como en posibles nuevas entradas relacionadas con esta, son fruto de la imaginación del autor, cualquier coincidencia en uno u otro sentido será en todo caso, mera casualidad

LOS SUEÑOS DE ALEXANDER (1)

*Fuerte, musculado, robusto, Alexander López, un inmigrante originario de América del Sur, con una belleza tosca y escurridiza, sin embargo por momentos subjetivamente soñadora, el mas agraciado ejemplar de su ralea, y el que mejor había heredado ese alma épica e insociable, y al mismo tiempo generosa de los suyos.

*Desde su llegada a España, se instalaron en Madrid en un barrio de la periferia de la ciudad, cada día se le podía ver en un parque cercano a su domicilio, se podría decir sin caer en el engaño que vivía en el, liderando un grupito de inmigrantes de varias nacionalidades, todos llegados de América latina, ¿era ese lazo el que los unió? Seguramente así sería, además de costumbres afines y el tiempo sobrado por la falta de un empleo estable, su padre penosamente podía contener los arrebatos de esa fiera, deseoso de conquistar el territorio del que ya se consideraba el jefe.

*El sentimiento de sus epígonos camaradas, se debatía entre el afecto y el temor de esa fuerza oscura que irradiaban sus ojos negros y penetrantes, en ocasiones daban sensacion de mortandad, inexpresivos, fijos en su objetivo, sin un signo de parpadeo, como el león que espera el momento de caer sobre su presa.

*El sueño de Alexander era Carolina, una bellísima joven de tez blanca, ojos claros como las aguas de un rió de alta montaña aún por contaminar, la blancura de su tez ensalzaba sus cabellos dorados como el resplandor de los rayos del Sol cuando se abate la tarde, sus atributos conjugaban tan magnifica y espectacular visión, que incluso para la bravura de Alexander resultaba una presa momentáneamente imposible de acometer.

*Alexander, cada tarde podía observarla sentada en el mismo banco del parque, en compañía de una señora de mediana edad, Carolina se mostraba triste, taciturna, con la mirada perdida, con los signos inequívocos del sufrimiento, esto acrecentaba el Interés de Alexander, fueron muchos los momentos que tuvo que desistir en abordarla y declarar sus sentimientos, pues en todas sus tentativas le abandonaban las fuerzas, dejándole paralizado, dubitativo a unos pocos metros de ella.

*Carolina, era hija de Don Luís Ruiz, descendiente de una familia acaudalada y venida a menos con la caída de la dictadura Franquista, pero que conservaba el orgullo mantenido del poder familiar, que el mismo ostentaba desde cuando apenas era un muchacho, lo que no le permitía emparentar con nuevas razas, y degenerar en matrimonios consanguíneos, teniendo en cuenta que, Carolina era la única hija que le quedaba para conservar el linaje, por esta razón, había concertado ya el matrimonio de ella, con el hijo de un rico y distinguido abogado de la ciudad de Madrid, un hombre de prestigio y con una importante influencia política, lo que ayudaría a reconquistar la suya.

*Carolina sufría por ello, y su padre lo sabia, pero eso de consultar la voluntad de las mujeres para casarlas, no había sido nunca usual en su familia, se perseguía la práctica de unir siempre a los retoños de la misma raza, esto se pactaba entre familias incluso desde la cuna, realizándose a fecha fija según lo acordado.

*Ciertamente los tiempos habían cambiado, pero Don Luís, habría creído declinar de su autoridad, o ser desposeído de un sacro derecho, de haber consultado la voluntad de su hija para este matrimonio.

*El alma de Carolina, apenas le comunicaron se preparara a recibir y conocer al que seria su novio, ante la inminente visita se indignó íntimamente contra esta coacción, contra esta especie de comercialización, que su padre hacia de su corazón,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,

 

¿O no? ¿Pues eso?