*Si ellos me preguntaren ¿cuál es su nombre? ¿Qué les responderé? Y respondió Dios a Moisés: “Yo soy el que soy”   (éxodo 3.13.14)

*Una de las características importantes de la red es la eventualidad de fundar tantas identidades como  recursos tecnológicos pone a nuestra disposición, y que todas cuantas podamos crear  constituyan parte de una sola identidad  vinculada, ósea, se abre una vía de manifestar  un criterio propio del mundo actual, desde todas las representaciones que uno se quiera montar en su Messenger o escenario virtual, y que dicha visión sea igual de valida que cualquier otra de otro “usuario”, este es el éxito ya que ahora no solo se puede ser destinatario de lo que nos ofrece el mundo real, sino participar de uno mas complejo y seductor, por lo tanto se puede pensar en  la posibilidad de construir un perfil individual que sea compartido, aceptado, y validado socialmente por encima de los limites que impone la propia existencia físico-social.

*Pero para entender en la medida en la que los “usuarios” participamos en este proceso , uno de los conceptos claves y básicos es la conformación de la identidad, ya que esta juega un papel preponderante en la relación virtual, en la red saber la identidad de aquellos con quien nos comunicamos es primordial para entender y evaluar la interacción, ya que en un mundo sin representación física la identidad es siempre confusa para los del otro lado, para entendernos cabe reseñar que muchas de las estelas básicas de la personalidad, y los roles sociales a los que estamos acostumbrados en la vida presencial, están ausentes en la red, porque a pesar de que  los desarrollos tecnológicos nos permiten ver representaciones icónico-gráficas de los “otros”  estas están embebidas en un menú preestablecido por el propio actor y el programa, perdiendo así su fiabilidad.

*En realidad al no contar con  dispositivos sensoriales que nos doten de la percepción tanto de uno mismo como de los “otros”, todos nos erigimos en actores y creadores de un ser que nos pueda representar, por lo tanto al ser un mundo que no pertenece a la realidad palpable, se entra en el terreno de las dobleces reflexivas, dándose como resultado que los “usuarios” nos desprendemos de si mismo y creamos un ser cuyo  único limite es la imaginación propia.

*Al no poder vernos no podemos formar prejuicios de otros antes de leer lo que tienen que expresar, es decir la falta de dispositivos que nos convierta en personajes reales, con defectos y carencias, hacen que podamos desarrollar apoyados en nuestras fantasías  personalidades distintas a la real.

*Entonces la identidad es una construcción mutuamente compartida basada en estas premisas, tratamos de edificarla distintiva y socialmente reconocida, sin embargo  se podría decir que sin la colaboración sincera del usuario no existen elementos para que la identidad no termine siendo una máscara virtual,  ya que contrario a los encuentros cara a cara, la red sobresee nuestra existencia física, las historias verdaderas o falsas que decimos de nosotros mismos sobre la identidad que queremos que los demás crean, son en realidad lo que determina nuestra identificación en la red.

*En psicología social se abre un abanico de parámetros, y programas (“bots o software agentes”)  que permiten el estudio de la identidad de “usuarios“ determinando con un margen de error muy pequeño  la personalidad de los mismos, sus tendencias y hábitos en la red, incluido su grado de veracidad y/o su intencionalidad, entre otros rasgos, (y otras informaciones para los que no fueron concebidos en su arquitectura primitiva y que son utilizados mediante su manipulación) pero obviamente si queremos navegar  nadie debe sentirse desnudo por esta razón, sino procurar defender la intimidad sencillamente ofreciendo lo intrínsecamente necesario a aquellos “usuarios” desconocidos  y/o no ofreciéndolo.

*Digamos que cualquier usuario habitual en la red termina perteneciendo al propio sistema, y en el interior del sistema vinculado a subgrupos que dan rotaciones alrededor de una temática, lo que  denomino (Anderson 1991) como “comunidades imaginadas”  o lo que es lo mismo decir, grupos de personas con intereses en común,  ósea, que aquel “usuario” que utiliza la red con asiduidad se termina integrando a una comunidad clasificada, y por ende clasificándose el mismo.

*La identidad interior y fuera de estos sistemas tiene una estrecha relación con la interacción  social y con la diferencia respecto a los “otros”, la identidad en la red viene dada de un  acumulado de elementos figurados que al ponerlos en interacción se re-configuran en busca de sentido, la mezcla del plano real y cotidiano de la persona con la edificación de un ser virtual, es un juego que claramente catapulta la ilusión de los atributos que tiene su Nick,  sin embargo no se puede decir que la identidad creada en el ciberespacio sea totalmente independiente  de la identidad real por mas que la alteremos, ya que sucede que como personas nos vemos  en constante evolución dentro del programa, con nuevas experiencias que aunque no sean vividas son propias, las mentiras, las verdades, las fantasías, los sueños, los encuentros todos emanados de nuestra identidad real, crean otras emergentes que reestructuran y dan forma a una nueva identidad delatadora.

*Es por esto que los navegantes nos identificamos, y nos aferramos a nuestro Nick, resultándonos muy difícil reemplazarlo por otro, ya que una vez bautizados electrónicamente nadie quiere perder este reconocimiento. ¿O no? ¿Pues eso?