Con motivo de la visita a España (Valencia) del Santo Padre, durante este fin de semana de julio de 2006, después de seguir con atención el movimiento social entorno a tal evento, he de manifestar que muy a pesar de la magnitud del mismo y los medios desplegados por el Gobierno de la Comunidad Valenciana, así como la Familia Real Española con su presencia, pienso que todo es una situación de posiciones encontradas, por una parte el mensaje paternal sobre la familia y del que personalmente creo que como conducta racional aporta la estructura y equilibrio de una sociedad, y por otra parte la realidad en la que vivimos, donde actualmente todos estos valores se fueron quedando en el camino, seguramente por razones impuestas y no buscadas ni premeditadas, y si como consecuencia de hábitos dirigidos en otras directrices, llevando consigo el deterioro y el pago de los mismos.

Ser joven en España, sin trabajo y sin pareja estable, aparece pues como sinónimo de hijo, es decir, sujeto que depende “económicamente” “afectivamente”, o en el mejor de los casos que “comparte” las formas de vida de la familia de origen.

Deducimos en esta extendida representación, que se acepta en primer lugar tácitamente como un gran condicionante, la preponderancia de los hechos económicos, y de cualquier tipo de crisis personal o social que generen dependencias.

Veamos a la hora de buscar responsables de la situación que se plantea, donde nos llevan los caminos que trataremos de considerar:

1) El aumento del tiempo necesario para la formación profesional que hoy exige necesariamente la competitividad del mundo laboral, podría ser la primera razón por la que los jóvenes dejan de serlo antes de acceder a la posibilidad de independizarse, y como tal emprender el ilusionante reto de formar una familia, obviamente esto podría ser la piedra angular que tapona la emancipación alargando el periodo del “Hijismo”

2) En España este hecho parece enfatizado con respecto a otros países, aquí se ha llegado tarde a las alternativas grupales que están experimentando en otras sociedades, y son demasiados los condicionantes que nos privaran de consolidar estas formas diferentes de vivir en una sociedad menos convencional que la nuestra, y aunque pudiera refutarse que solo unas minorías en otras sociedades, han llegado a consolidar verdaderas comunidades alternativas “no marginales”, este hecho no anularía su posibilidad.

3) En una sociedad abierta como la que estamos configurando actualmente, estas formas no se deberían presentar como utópicas, y si como reales y alcanzables, además de constitutivamente fundamentales, la realidad que se opone es la barrera generacional entre jóvenes y mayores que impide, no solo el dialogo sobre el futuro social, sino que demora tal posibilidad.

4) Estos agentes unidos a otras inconstantes, se manifiestan y son verificables, en todos los problemas que hoy en día afectan de forma grave al desarrollo de los jóvenes de este país.

5) El ligado de inconvenientes parece mostrar una juventud incapaz de independizarse, sin ofrecer una opción que no sea marginal, podríamos decir que esta naciendo una subcultura automarginante, con lenguajes y símbolos que los identifica, alejándolos cada vez más del mundo adulto, esto ocurre porque la busca no nace de los ideales, sino de sus carencias.

6) El Papel que en este resultado final ha jugado hasta hoy nuestra familia convencional es difícil de establecer, lo que si queda claro que se ha visto sobrepasada por lo nuevos hábitos de vida, perdiendo como resultado la capacidad de comunicar valores, actitudes, que sigan siendo validos ante la actual realidad social.

En definitiva ha perdido la capacidad de dar todo aquello que necesita el individuo, para adaptarse al entorno social que lo rodea.

7) Por lo que ha de producirse, primero una ruptura con el mundo que se abandona, y después una adaptación no siempre deseada o agradable, al otro “mundo joven” (aunque este sea cada vez mas alejado), incomprensiblemente perseguido por la misma sociedad que lo produce, y que ¡potencialmente lo explota!

8) Bien si tenemos en cuenta todas estas reflexiones, no es difícil extraer que si en los tiempos pasados la familia era el sustento y equilibrio de cualquier sociedad, con la complacencia de los individuos que la formaban y buscaban como objetivo primordial de sus vidas, es difícil entender que la perdida de estos valores no se hayan dado por manipulación de movimientos en función de intereses gubernamentales en busca del dominio a cualquier precio, y es aquí en este punto donde deberíamos hacer una segunda reflexión para darnos cuenta que con sus practicas lo único conseguido, es todo lo expuesto aquí, es decir, los largos periodos de formación como consecuencia al mal planteamiento de la enseñanza, vetando con ello la tardía llegada al mundo laboral, (como consecuencia la dependencia económica de la familia de origen), la imposibilidad de acceso a la vivienda por pura especulación del suelo, (pieza fundamental para la proyección de la familia), la falta de estructuras racionales para el acceso al mundo laboral, dando prioridad a los jóvenes de forma consecuente y no parcheando unos meses de sus vidas con un subsidio económico, tan efímero como pernicioso llegando a ser la espada de Damocles que impide poder tomar decisiones a largo plazo.

9) Podríamos seguir demandando tanto improperio que se comete por los gobernantes, pero seria absurdo, pues sencillamente los objetivos que persiguen nada tiene que ver con todo esto, lo ejemplarizado por “ellos” a lo largo de mi vida se resume en su propio enriquecimiento, manteniendo el control de la sociedad con leyes que se lo permitan, y saliendo al paso de aquello que se les encone demasiado, con promesas que solo cumplen en el mejor de los casos el 20% de lo predicado.

10) Conclusión: La responsabilidad del deterioro de la familia no es reprochable a la juventud que emerge, sin embargo si podríamos culparnos de permitir haber sido manejados, mordiendo el anzuelo de falsas promesas que nunca llegaron y que terminaron por abrir el inmenso precipio en el que la sociedad Española se encuentra inmersa, por todo esto que no sirven las palabras del Santo Padre, que siendo la única verdad a seguir, ¡es el poder quien debe facilitar los caminos para caminar! ¿o no? ¿pues eso?